María Santísima de la Soledad

Escrito el 08/04/2026
Vera Cruz Alhaurín


José Navas Parejo. 1940-1941. Madera de cedro. Neobarroco. 1.70 cm. Ermita del Convento, Alhaurín el Grande, Málaga.

María Santísima de la Soledad, obra del escultor granadino José Navas Parejo realizada entre 1940 y 1941, es una imagen de candelero tallada en madera de cedro policromada, perteneciente al estilo neobarroco. Preside el camarín principal de la ermita de la Santa Vera-Cruz junto al Santísimo Cristo. Representa a la Virgen María en su dolor tras la pasión y muerte de su hijo, con el busto y la cabeza sutilmente inclinados hacia la izquierda en un gesto de profunda aflicción. Posee además tres juegos de manos intercambiables, destacando las originales de Navas Parejo con los dedos entrelazados, que subrayan su identidad como Virgen de la Soledad.

El encargo a Navas Parejo se realizó tras la pérdida de la imagen primitiva y la nueva talla fue bendecida el 9 de abril de 1941, Miércoles Santo, recuperando así la histórica devoción mariana en la ermita y convirtiéndose en un pilar fundamental de la cofradía. A lo largo de su historia, la imagen se ha conservado en su estado original y no ha sido sometida a restauraciones que alteren su fisonomía. La única intervención de relevancia estética fue la adición de lágrimas de cristal en la década de los 70, un atributo iconográfico esencial que refuerza su expresión como dolorosa y en el año 2025 por Carlos Donoso para restituir lágrimas, postizos y mantenimiento y limpieza de la imagen.

La Virgen de la Soledad es protagonista de cultos destacados durante la Cuaresma, especialmente el Domingo de Pasión. En las procesiones del Día de la Cruz de 1948 compartió trono con el Cristo de la Vera Cruz. Hasta el año 1959 no procesiona en Semana Santa: fue el Viernes Santo por la mañana en un viacrucis, en las mismas andas que el Cristo de la Vera-Cruz conformando la escena del calvario junto con San Juan evangelista. A partir del año 1961 ya comenzaría a procesionar en la tarde del Jueves Santo y la noche del Viernes Santo. Ha participado en una serie de procesiones con carácter extraordinario. En 1988 con motivo del cincuentenario del Cristo de la Vera Cruz. El 14 de abril de 1991 por el 50.º aniversario de su bendición. Procesionó también con motivo de la XXVI Peregrinación de hermandades y Cofradías de la Santa Vera Cruz. La salida más destacada tuvo lugar por la celebración del 75 aniversario de la imagen en el año 2016. La Virgen de la Soledad compartió protagonismo en la procesión del día 2 de mayo junto al Señor y regresó al Convento, bajo palio, de manera triunfal, el día 3 de mayo.

Su presencia en la liturgia y la calle muestra una dualidad iconográfica: el Jueves Santo procesiona como dolorosa bajo palio con manto verde, mientras que el Viernes Santo se presenta como Soledad al pie de la cruz, vestida de riguroso luto negro. Durante el año va cambiando su vestimenta dependiendo de la liturgia y actos cofrades, lo que hace que posea un destacado ajuar que se puede observar en la sala contigua. Los cultos y el cuidado de la imagen han consolidado un rico patrimonio material, destacando su trono de orfebrería de los talleres Villarreal y piezas de ajuar como su corona de Santos Campanarios, la saya de Manuel Mendoza, o el manto procesional bordado sobre terciopelo verde de los talleres de las hermanas adoratrices, enriquecido por Manuel Mendoza.