Como nos prometió, al tercer día Cristo resucitó. Aunque el Sábado Santo sigue siendo un día de silencio y luto para acompañar a María en su dolor, la Iglesia dedica la jornada a preparar la Vigilia Pascual a la espera de la Resurrección.
A las 23:00 horas, el atrio del Convento se transformó otra vez en un pequeño Jerusalén. Allí vivimos uno de los momentos más emocionantes de la Semana Santa: la Resurrección de Cristo.
Siguiendo nuestra tradición, durante la noche se representaron los siguientes pasajes bíblicos:
- La acogida en casa de Tomás
- La Resurrección de Cristo
- La aparición de Jesús a sus apóstoles en el cenáculo
Como siempre, el momento centra de la representación fue la escena de la Resurrección. Justo a medianoche, entrando ya en el Domingo de Resurrección, Cristo emergió del sepulcro. Este instante no solo simboliza que ha vencido a la muerte, sino que nos recuerda que nuestra fe no acaba en la cruz, sino que todo empieza con Jesús. El dolor se cambia por esperanza, la luz hace desaparecer a la oscuridad. La representación terminó con la escena del cenáculo, donde Jesús se acerca a sus discípulos en un gesto de paz.
Con esta preciosa representación, la Santa Vera+Cruz despidió la Semana Santa. Han sido unos días que hemos vivido con mucha intensidad, respeto y devoción. Un año más, nuestra cofradía ha conseguido mantener viva nuestra forma tan tradicional y única de compartir la fe y el mensaje que Cristo dejó en el mundo.