
3 de mayo. “Y ese día 3 de Mayo, que del aire tengo celos…”
Amaneció el tan esperado día, el gran día por el que todos los cofrades de la Vera-Cruz de Alhaurín, hemos trabajado incansablemente durante todo un año, el TRES DE MAYO. Y lo hizo con cantos de golondrinas entremezclados con los sones de La Pepa y la Banda de la Santa Vera-Cruz que junto a los madrugadores cohetes anunciaban que el Rey de Alhaurín quería pasear, por segunda vez en la historia de nuestra Cofradía, con los rayos del sol de la mañana, una radiante mañana que hizo, más grande si cabe, Tu día, EL DÍA DE LA CRUZ.
Se hizo patente que el temprano despertar de la ocasión no pesaba, pues desde poco más de las ocho de la mañana, los alrededores del Convento eran un ir y venir de músicos, nazarenos, mantillas, portadores… nadie quería llegar tarde a tu encuentro Señor del Convento, nadie quería perderse tan singular momento, verte salir de tu ermita con las claritas del día es un acontecimiento tan único que podríamos tararear aquella coplilla que decía “quien no ha visto el Día de la Cruz no ha visto gloria ni cielo” sin duda.
Ni que decir tiene que la salida del Cristo de la Vera-Cruz por la mañana de forma extraordinaria es un plus a añadir al trabajo de todos y cada uno de los hermanos y hermanas de arriba que organizan la procesión y los que esperan en la parroquia para celebrar la Eucaristía , pero hacerlo por Él, por su voluntad, hace que la unión de los hermanos y hermanas de nuestra Cofradía sea aún más fuerte.
Mezcla de orgullo, ilusión y emoción, con el trabajo y, en consecuencia, cansancio de los días atrás, dieron un resultado de satisfacción plena cuando majestuosamente apareciste por el dintel de la puerta del Convento. La procesión caminaba ya buscando la parroquia encabezadas por una espectacular cruz de flores. Tras ella y abriendo paso al Rey de la Luz, nazarenos que portaban nuestros enseres y la BRIPAC que quiso acompañar a su Cristo de la Vera-Cruz. El olor a romero de esa alfombra primaveral, ya se mezclaba con el olor a rosas que caían de los balcones en una explosión de color y de vida en torno al Stmo. Cristo de la Vera-Cruz. La Banda de la Santa Vera-Cruz y La Pepa sonaban distintas y sublimes. Las mantillas lucían su mejor cara y los cirios daban ese inconfundible sello a una procesión de gloria y de vida que solo tiene un precedente en la historia de nuestro pueblo. El 3 de mayo de 2007.
Y llegó el trono a la la Plaza Baja , con firmeza y elegancia, mecido suavemente por unos portadores que no cesaban en sus gritos de ¡Viva el Señor del Convento! Alrededor del Señor del Convento una gran cantidad de cámaras fotográficas de particulares que intentaban captar tan histórico momento. La Puerta del Perdón se abrió para recibir en el templo al Stmo. Cristo de la Vera-Cruz y en su interior esperaba nuestra Madre, la Virgen de Gracia, rodeada de la más bella primavera en un impresionante trabajo floral. Llegó a la Parroquia el Señor del Convento y se hizo Señor de la Luz. Ya dentro de la Iglesia , entre “vivas”, llegó al altar. Todo estaba dispuesto para que comenzara un año más, el momento cumbre y central de nuestra fiesta, la Solemne Función Religiosa en Honor al Stmo. Cristo de la Vera-Cruz, hoy más que nunca, Señor de la primavera y Señor de la Luz.
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